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¿Cuánto ha cambiado el Sol? La disputa por los datos satelitales sigue abierta

Los registros satelitales del Sol no coinciden. Connolly y Soon ven espacio para un papel solar mayor; un estudio de 2025 en PNAS concluye otra cosa.
CCG
Cambio Climático Global 27 de octubre de 2026
• Hipótesis B: Variabilidad Natural
En Síntesis • Puntos Clave
Puntos Esenciales
  • • Monografía especializada sobre ¿Cuánto ha cambiado el Sol? La disputa por los datos satelitales sigue abierta, revisada bajo estándares de divulgación científica rigurosa.
  • • Los registros satelitales del Sol no coinciden.
  • • Documento indexado en el archivo histórico de Cambio Climático Global con bibliografía técnica de referencia.
¿Cuánto ha cambiado el Sol? La disputa por los datos satelitales sigue abierta
Documentación y Registro Científico Figura Documental

Si hay un argumento central en la hipótesis B, es el Sol. Quienes la defienden sostienen que la actividad solar pudo influir en el calentamiento reciente más de lo que reconoce el IPCC. El problema es que, para saberlo, hay que medir cuánta energía nos llega del Sol. Y esa medición es más complicada de lo que parece.

Un registro hecho de piezas

La irradiancia solar total se mide con satélites desde 1978. Ninguna misión ha durado más de uno o dos ciclos solares, y cada instrumento da un valor base ligeramente distinto. Para tener una serie continua hay que empalmar varias misiones. Entre 1989 y 1991 hubo además un hueco en los datos, conocido como el "hueco ACRIM", que cada equipo resuelve a su manera.

Esto no es un detalle técnico menor. Según cómo se empalmen los datos, el Sol aparece estable o con cambios entre un mínimo solar y el siguiente.

El argumento de Connolly y Soon

Ronan Connolly, Willie Soon y sus colegas publicaron en el Astrophysical Journal una comparación de 21 series satelitales: cuatro existentes y 17 nuevas que construyeron con los datos disponibles. Las agruparon estadísticamente en seis familias y encontraron que cada familia sugiere tendencias distintas entre mínimos solares. También pusieron todas las series a disposición de la comunidad científica.

Su conclusión de fondo viene de trabajos anteriores del mismo grupo. En un estudio de 2023 usaron 27 series solares y encontraron que, según cuál se elija, el calentamiento del hemisferio norte puede salir "mayormente humano", "mayormente natural" o una combinación. Para ellos, el IPCC eligió series de baja variabilidad sin justificarlo lo suficiente, y la pregunta sigue abierta.

El estudio de 2025

El 10 de marzo de 2025, Ted Amdur y Peter Huybers publicaron en la revista PNAS un análisis que aborda el mismo problema desde otro ángulo. Reconocen la discrepancia: las reconstrucciones de la era satelital difieren hasta en 0.17 vatios por metro cuadrado por década.

Con un modelo estadístico que combina las mediciones satelitales y los indicadores indirectos de actividad solar, proponen dos explicaciones. Por un lado, algunos satélites recientes tendrían derivas instrumentales no corregidas. Por otro, los indicadores magnéticos del Sol pierden sensibilidad cuando la actividad es baja. Al corregir ambas cosas, encuentran una tendencia ligeramente negativa, de -0.15 W/m² por década entre 1980 y 2023. Según los autores, eso implicaría una contribución humana al calentamiento todavía mayor.

En abril de 2025, un equipo del Instituto Max Planck, encabezado por Theodosios Chatzistergos, publicó en Astronomy & Astrophysics una reconstrucción independiente. Encontró una ligera disminución entre los mínimos solares de 1976 y 2019. Sus resultados no favorecen la idea de que la irradiancia aumentara durante el hueco ACRIM.

Contexto y debate

¿Se acabó la discusión? No del todo. Los estudios de 2025 se centran en la era satelital, desde finales de los años setenta. La parte más disputada del argumento de Connolly y Soon incluye también las reconstrucciones anteriores a 1978, que dependen de manchas solares y otros indicadores indirectos.

Lo que sí parece claro es que ambos lados coinciden en algo: los datos solares no son tan sencillos como a veces se presentan. Para la mayoría de los investigadores, la evidencia satelital apunta a un Sol estable o en ligero descenso desde 1980. Para Connolly y Soon, la elección de las series sigue condicionando las conclusiones.

Si quieren ver cómo encaja esto con los ciclos oceánicos, las nubes y las islas de calor urbanas, lo explicamos en nuestro artículo largo sobre la hipótesis B. La visión contraria está en la hipótesis A, y el enfoque práctico en la hipótesis C.

Fuentes

  1. Connolly, R., Soon, W., Connolly, M., Cionco, R. G., Elias, A. G., Henry, G. W., Scafetta, N. y Velasco Herrera, V. M. (2024). Multiple new or updated satellite total solar irradiance (TSI) composites (1978-2023). Astrophysical Journal 975, 102. https://iopscience.iop.org/article/10.3847/1538-4357/ad7794
  2. Connolly, R., Soon, W., Connolly, M. et al. (2023). Challenges in the detection and attribution of Northern Hemisphere surface temperature trends since 1850. Research in Astronomy and Astrophysics 23(10). https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1674-4527/acf18e
  3. Amdur, T. y Huybers, P. (2025). Negative trend in total solar irradiance over the satellite era. PNAS 122(11) (publicado el 10 de marzo de 2025). https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2417155122
  4. Chatzistergos, T., Krivova, N. A., Solanki, S. K. y Leng Yeo, K. (2025). Revisiting the SATIRE-S irradiance reconstruction: heritage of Mt Wilson magnetograms and Ca II K observations. Astronomy & Astrophysics. https://www.aanda.org/10.1051/0004-6361/202554044