XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21)

El 2015 fue un año histórico para todos los interesados en el tema del cambio climático y los problemas atmosféricos generados por la acción del hombre. Se hicieron notar algunos trastornos climáticos que evidencian el problema y ayudaron a despertar conciencia en el público, la primera súper tormenta en las aguas del Pacífico, el verano más caliente en la historia de Europa y la primera tormenta de nieve en cientos de años en el hemisferio sur de Estados Unidos.

Sin embargo, otro evento iguala, o bien supera, en importancia todo lo anteriormente mencionado, un evento que puede ser el primer paso para despertar la raza humana sobre su efecto en el ambiente y cómo este daño se nos regresa arruinando las condiciones de vida en nuestro planeta. Hablamos de la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático en su edición número 21, realizada en París, Francia, durante el mes de Diciembre, en la cual participaron representantes de todas las potencias y países que pueden aportar para ayudar dar solución al problema.

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Este fue un primer encuentro en la que su sola realización aporta mucho, la sola asistencia y participación de representantes de los mayores países del mundo, significó que finalmente se reconoció la existencia del problema que durante décadas había sido negado y sin grandes acuerdos en múltiples congresos de muchos países y eso, pese a las advertencias y evidencias que científicos de todo el mundo han presentado con insistencia ante la comunidad de autoridades políticas. Ahora finalmente se ha reconocido la existencia del problema y la necesidad de tomar medidas contundentes.

La cumbre arrojó como resultado un documento de suma importancia conocido como el Acuerdo de París, en el cual se plantean algunas medidas de carácter financiero, geopolítico, energético y social, que buscan reducir el impacto que las actividades humanas tienen sobre el planeta a fin de dar disminuir la rapidez con la que avanza el fenómeno del calentamiento global, que se ha convertido en una amenaza para todos incluyendo las grandes potencias.

A grandes rasgos el acuerdo establece un consenso de los países participantes para disminuir las emisiones de CO2 “a la brevedad posible”, y a unificar y mantener esfuerzos por mantener el aumento de temperatura atmosférica por debajo de los 2ºC, siendo que esta medida es la que se cree podría comenzar a alterar notablemente el clima mundial y a los 5ºC, en la cual el modo de vida de la sociedad actual cambiará irreversiblemente. El acuerdo lamentablemente no está totalmente ratificado.

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En la cumbre climática se presentó evidencia sobre los 55 países con mayor emisión de gases de invernadero y por tanto principales responsables de esta situación, entre los cuales destacan por supuesto los Estados Unidos de América, China y Japón, varias potencias Europeas e Irán y Arabia Saudita por el continente Africano, mientras que en Latinoamérica, solo México aparece en el listado. El acuerdo debía ser ratificado por todos los países pertenecientes a esta exclusiva lista para entrar en vigencia ya que las medidas acordadas tendrán su mayor efecto sobre el modo de vida de estos, sin embargo, diferencias politicas y filosoficas, entorpecieron de nuevo el avance en la jornada siendo que países como Estados Unidos, China e Irán aseguraron la ratificación del acuerdo sólo tras una minuciosa inspección a las medidas establecidas y cómo afectaría esto su impacto como potencia en el mundo.

Retrasando inevitablemente el juego de soluciones que de no implementarse de manera inmediata podrían no ser suficientes, o peor aún, el problema escaparse de controles causando millones en pérdidas o fatalidades alrededor del mundo.

Entre las principales medidas del acuerdo destacan:

  • Se reafirman los compromisos del sector privado, grupos indígenas y gobiernos en cuanto a reforestación, deforestación.
  • 228 de las ciudades que forman este pacto han establecido como meta una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que podría evitar la emisión anual de unos 2 mil millones de toneladas a la atmósfera.
  • La Alianza para la Agricultura Climáticamente Inteligente en la que participan gobiernos y empresas y cuyas actividades representan un 16% de las emisiones totales de las actividades de agricultura.
  • Se reactiva el protocolo de Montreal con 20 países que se han  fijado a iniciar negociaciones, para una enmienda para reducir progresivamente la producción y consumo de HFCs.
  • Numerosos grupos e instituciones privadas se han comprometido a reducir inversiones en la producción y distribución de combustibles fósiles y redirigir mas de 50 mil millones de dólares al avance y producción de combustibles limpios.

De este modo la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático, abre paso a lo que se espera sea una transformación a fondo de las actividades productivas del ser humano que están teniendo un efecto nocivo sobre el planeta. Los dirigentes de varias naciones afirmaron su preocupación sobre los eventos ocurridos durante el año en relación con el clima y la preocupación sobre qué eventos naturales podrían presentarse en el mundo a partir de ahora.

De ahí parte la necesidad de realizar acuerdos para que la raza humana finalmente comprenda su rol como guía del equilibrio del ecosistema y su efecto en él, para lo cual cientos de campañas de concientización se han planificado en varios de los países asistentes. Con ésto sólo queda esperar y seguir contribuyendo a concientizar al público sobre el problema y cómo contribuir a la solución, queda en manos de los líderes mundiales acatar estas medidas y poner el bien de la especie por encima de la producción y la industria.