Los Océanos y el Calentamiento Global

Existe transferencia de moméntum al océano a través de los vientos superficiales, que a su vez movilizan las corrientes oceánicas superficiales globales. Estas corrientes ayudan en la transferencia latitudinal del calor, de manera análoga a como lo realiza la atmósfera. Las aguas cálidas se movilizan hacia los polos y viceversa.

La energía también es transferida a través de la evaporación. El agua que se evapora de la superficie oceánica almacena calor latente que es luego liberado cuando el vapor se condensa formando nubes y precipitaciones.

Cambios de temperatura

Cambios de temperatura en el 2011 comparado con promedios 1950-1980

Lo significativo de los océanos es que almacenan mucha mayor cantidad de energía que la atmósfera. Esto se debe a la mayor capacidad calórica (4.2 veces la de la atmósfera) y su mayor densidad (1000 veces mayor).

La estructura vertical de los océanos puede dividirse en dos capas, que difieren en su escala de interacción con la atmósfera. La capa inferior, que involucra las aguas frías y profundas, compromete el 80% del volumen oceánico. La capa superior, que está en contacto íntimo con la atmósfera, es la capa de frontera estacional, un volumen mezclado que se extiende sólo hasta los 100 m. de profundidad en los trópicos, pero que llega a varios kilómetros en las aguas polares. Solamente esta capa, almacena 30 veces más energía que la atmósfera.

Con esto queda claro que un cambio del contenido de calor en el océano resultará en un cambio a lo menos 30 veces mayor en la atmósfera. Es por esto que pequeños cambios en el contenido energético de los océanos pueden tener un efecto considerable sobre el clima global y claramente sobre la temperatura global (GCCIP, 1997).

El intercambio de energía también ocurre verticalmente, entre la Capa Frontera y las aguas profundas. La sal contenida en las aguas marinas se mantiene disuelta en ella al momento de formarse el hielo en los polos, esto aumenta la salinidad del océano.

Estas aguas frías y salinas son particularmente densas y se hunden, transportando en ellas una cantidad considerable de energía. Para mantener el equilibrio en el flujo de masas de agua existe una circulación global termohalina, que también juega un rol muy importante en la regulación del clima global (GCCIP, 1997).