La ganadería y el cambio climático – Impacto Directo (Parte 1)

La industria ganadera, una de las más extensas y comunes en todo el mundo, ha sido subestimada durante años como factor contribuyente al calentamiento global. Recientes estudios demuestran que su efecto podría superar con creces el causado por la industria de los hidrocarburos.

El tema del calentamiento global y sus efectos a corto y largo plazo, ya son un tema conocido en todo el mundo, gracias al gran movimiento de información y concientización que se ha desarrollado en la última década; con lo cual gobiernos, empresas y asociaciones, discuten y establecen medidas para disminuir el impacto de sus actividades en el ambiente y preservar el equilibrio natural. Cabe destacar los grandes planes para la producción de energía limpia de varios países europeos y asiáticos y el reemplazo gradual de los combustibles fósiles como principal fuente de energía para la sociedad, dado su alto grado de emisiones de CO2.

Sin embargo, el calentamiento global no está frenando su avance, de hecho cada vez acelera más; esto podría indicar que las medidas implementadas no están atacando el origen principal del problema. A raíz de esto, expertos en el área han decidido observar con más detenimiento a otras industrias que pueden estar contribuyendo con este fenómeno. Recientes estudios han demostrado que la industria ganadera supera ampliamente a la industria de los hidrocarburos y generación de potencia, en su impacto en la atmósfera, por lo que a pesar de todas las cumbres climáticas y convenios internacionales, el cambio climático no se ve realmente atenuado.

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La industria ganadera es aquella que se encarga de proveer los diversos insumos de origen animal, carnes de todo tipo, embutidos, lácteos, huevos y demás productos que requieren de la crianza y alimentación de ganado. Es a su vez una de las industrias más extendidas por el globo terráqueo, con grandes exponentes en los cinco continentes y cuya función se ha considera como primordial para garantizar la alimentación balanceada que los seres humanos deben tener. Sin embargo, la masificación de la actividad ganadera ha llevado que los efectos colaterales de la misma se vean maximizados, provocando la degradación de los diversos ecosistemas vinculados a esta actividad, y contribuyendo enormemente al cambio climático a través de la emisión de diversos gases de invernadero.

Las emisiones directas

El gas de invernadero más conocido por el público en general es el dióxido de carbono (CO2) el cual es producido a través la quema de combustibles fósiles y varios procesos industriales que involucran polímeros, este es también el eje de las diversas campañas de concientización e información cuando se habla del calentamiento global, al punto de que las medidas internacionales firmadas por varios países para combatir el cambio climático tienen como principal objetivo la disminución de las emisiones del CO2, dejando de lado gases con un mayor efecto en el aumento de temperatura atmosférica como el metano (CH4), el amoniaco (NH3) y el óxido nitroso (N2O); todos ellos relacionados con la industria ganadera.

20160711052702El metano es uno de los gases con mayor impacto en la atmósfera a corto plazo, las emisiones de CH4 son propias de gran parte de los seres vivos en el planeta mediante los excrementos, sin embargo en los últimos 5000 años, el volumen de metano ha aumentado considerablemente, posiblemente producto de la evolución de las técnicas de agricultura y ganadería de los primeros grandes imperios, un aumento que se ha visto potenciado desde 1750, periodo desde el cual la concentración de metano se ha disparado un 150%.

El óxido nitroso(N2O) es uno de los gases de invernadero más destructivos que existe, con un potencial de calentamiento atmosférico 296 veces mayor al del dióxido de carbono, tiene una duración promedio de 100 años en la atmósfera y causa serios daños colaterales a la capa de ozono(O3), ya que el N2O reduce el ozono a oxígeno molecular, con lo cual se libera monóxido de nitrógeno (NO) como subproducto.

ozono

El amoniaco (NH3) es un gas que si bien no tiene la función de gas invernadero, sí causa graves alteraciones a ecosistemas y seres vivos, siendo más dañino directamente para el ser humano. El amoniaco es también uno de los principales responsables de la lluvia ácida y el exceso de nitratos en diversas zonas del planeta, lo que acelera la pérdida de áreas verdes y causa degradación acelerada de suelos. Por último el amoniaco es un importante contribuyente en la formación de partículas finas PM 2.5 las cuales al entrar en contacto con el organismo, causan serios daños al sistema respiratorio y cardiovascular.

acida

El daño que ocasiona la industria

La industria ganadera ha alcanzado un volumen tan desproporcionado en sus actividades a nivel mundial que las emisiones de estos nocivos compuestos se han disparado conforme a su crecimiento. A gran escala la industria ganadera es responsable, hoy en dia, del 65% de las emisiones de óxido nitroso (N2O) de origen relacionado al ser humano, mayormente proveniente del estiércol de ganado. Es también responsable del 37% de las emisiones de metano, mayormente por parte del ganado rumiante; 64% de las emisiones de amoniaco y 9% del dióxido de carbono liberado a la atmósfera son también producto de esta industria; convirtiéndose en una de las actividades más destructivas que el ser humano desarrolla y superando con creces a otras actividades industriales que gracias a convenios internacionales son reguladas para disminuir su impacto ambiental.

Todo lo mencionado anteriormente aún no cubre los daños colaterales de la industria como la deforestación para el terreno de ganado y su alimento, el vertido de toneladas de desechos animales a las aguas, el consumo excesivo de recursos para la alimentación del ganado, entre muchos otros efectos que no se dan a conocer y no se toman en cuenta como factores contribuyentes al calentamiento del planeta.

La industria ganadera no recibe regulación alguna con respecto al impacto ambiental de sus actividades, y con un crecimiento proyectado a pasar de 229 millones de toneladas en productos animales al inicio del siglo XXI  a 465 millones de toneladas que se esperan para el 2050, las medidas tomadas por asociaciones de países harán poco para retrasar o detener el cambio climático, ya que estas regulan mayormente las emisiones de CO2 dejando de lado el importante daño que ocasionan otros gases y el impacto directo de la industria ganadera y el consumo de productos animales.

Posibles soluciones

Existen diversas alternativas que cualquiera puede tomar para disminuir o eliminar el consumo de estos productos, como dietas vegetarianas, granjas locales, reemplazar tejidos de origen animal por materiales sintéticos, entre otras opciones que permiten reemplazarlos por opciones alimenticias que pueden resultar más saludables para las personas y contribuyentes al cuidado del equilibrio climático. Pese a significar un cambio impactante en el modo de vida, hoy es una opción que en unos años podría convertirse en una realidad forzada, si la alteración del clima sigue avanzando.

La concientización es una contribución importante, gran parte del problema con la industria ganadera se debe a que el activismo actualmente no conoce a profundidad los impacto que puede causar este tipo de actividades, por lo cual no se le da la importancia que amerita a la hora de crear campañas de información, concentrando sus esfuerzos en problemáticas más difundidas como los combustibles fósiles o la destrucción de áreas verdes. De diseñarse apropiadamente estas campañas pueden ayudar al publico en general para difundir el conocimiento sobre las actividades de la industria ganadera y su contribución al cambio climático y ejercer presión, a través de diversos mecanismos de expresión popular, para que se creen regulaciones para la actividad ganadera, así como existen para otras industrias.