Impuesto sobre el carbono, caso ejemplar de Columbia Británica, Canadá

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Suponga que vive en Vancouver y que conduce un coche a su trabajo. Obvio, tiene que cargarle gasolina a su auto. Cuando se detiene en la bomba, verá un aviso como el que hay en la foto más abajo, que explica que parte del precio que paga es, en efecto, debido al costo del carbono. Esto porque en 2008, el gobierno de Columbia Británica decidió imponer un impuesto sobre las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los combustibles fósiles, la promulgación de lo que se ha denominado “por mucho, el impuesto sobre el carbono más importante en el hemisferio occidental.”

Un impuesto al carbono es exactamente lo que se entiende: El gobierno de Columbia Británica cobra una tarifa, actualmente 30 dólares canadienses, por cada tonelada métrica de emisiones equivalentes de dióxido de carbono resultantes de la combustión de diversos combustibles, incluyendo gasolina, diesel, gas natural, y, por supuesto, el carbón. Esa cantidad se le agrega al precio que se paga en la bomba de gasolina – por ejemplo, en la gasolina es 6,67 centavos de dólar por litro (unos 25 centavos de dólar por galón) – o en su factura de calefacción , o cualquier otro lugar donde aplica el impuesto. (El dólar canadiense equivale a unos 90 centavos de dólar Estadounidense).

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La gasolinera en Vancouver, Canadá muestra el impuesto al carbono. (Steven Godfrey/Flickr)

Si el objetivo es reducir la contaminación causante del calentamiento global, entonces el impuesto sobre el carbono de Columbia Británica es un éxito total porque funciona. Desde su aprobación, el uso de gasolina en el estado se ha desplomado, la disminución ha sido siete veces mayor de lo que se esperaría con un aumento equivalente en el precio de mercado de la gasolina, de acuerdo con un estudio reciente realizado por dos investigadores de la Universidad de Ottawa. Al parecer esto se debe a que el impuesto no sólo ha tenido un efecto económico: también ha ayudado a cambiar la cultura de consumo de energía en el estado. “Creo que realmente aumentó la conciencia sobre el cambio climático y la necesidad de la reducción de emisiones de carbono, porque estaba ahí a la vista diariamente, toda la semana”, dice Merran Smith, el director de Clean Energy Canada. “Hizo que la acción climática fuera algo real para la gente.”

También le ahorró mucho dinero a muchas personas. Claro, el impuesto puede costarte algo si conduces mucho en automóvil, o si tienes altos costos de calefacción de gas en casa. Pero también da la oportunidad de ahorrar un montón de dinero si cambia sus hábitos, por ejemplo, conducir menos o comprar un vehículo de consumo más eficiente. Eso es porque el impuesto está diseñado para tener una “neutralidad recaudatoria” – el dinero que genera va directamente a los ciudadanos en forma de exenciones fiscales. En general, el impuesto ha recaudado unos $ 5 mil millones de dólares en ingresos a la fecha, y más de $3 mil millones han sido devueltos en forma de recortes en impuestos para negocios, además de $mil millones en recortes de impuestos personales, y casi $mil millones se dedicaron a créditos fiscales para gente de bajos ingresos (para proteger a aquellos a los que el aumento del costo de combustible podría significar mayor dificultad económica). De acuerdo al Ministerio de Finanzas de Columbia Británica, ahora los individuos que ganan hasta $122000 anual, tienen las tasas de impuesto sobre la renta más bajas de Canadá.

Entonces, ¿cuál ha sido el lado negativo? La realidad es que no ha habido para la mayoría de los ciudadanos de la provincia, a menos que manejen sus automóviles de alto consumo de gasolina sin consideración. (Y aún así, la meta del impuesto es exactametne utilizar las fuerzas del mercado para desalentar ese tipo de comportamiento.) El aspecto negativo es principalmente para los canadienses en otras provincias que carecen de una política tan sensible, y en especial para los estadounidenses. En los Estados Unidos, la idea de hacer algo sobre el calentamiento global es actualmente un anatema, a pesar de que solucionar el problema de la manera que lo hace Columbia Británica ayudaría al medio ambiente y también pondría más dinero en los bolsillos de muchas personas. Tal es la profundidad de nuestra disfunción; pero al analizar Columbia Británica de cerca, podemos, por lo menos, ver que no tiene por qué ser así.

English Bay, Vancouver, Columbia Británica, Canadá

English Bay, Vancouver, Columbia Británica, Canadá

El impuesto sobre el carbono de la Columbia Británica fue, aparentemente, una sorpresa desde el inicio. El Partido Liberal de centro-derecha de la Columbia Británica, que introdujo la política, noe ra conocido hasta ese momento por tener una sólida trayectoria ambiental. Sin embargo, el primer ministro de ese entonces, el Liberal, Gordon Campbell, aparentemente se vio muy influenciado por el ambientalismo amigable para los negocios del entonces gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. Los liberales también eran muy amables con los economistas, 70 de los cuales emitieron, en 2007, una carta pidiendo un “impuesto sobre el carbono neutral en ingresos.”

Los ecologistas y la comunidad empresarial lo apoyaron, y por supuesto, en febrero del 2008, el ministro de Finanzas de CB, Carole Taylor, introdujo formalmente el impuesto. Se fijaría inicialmente a una tasa baja de 10 dólares por tonelada métrica equivalente de emisiones de CO2, y estaba prevista en aumentar $5 por año hasta llegar a 30 dólares por tonelada métrica (lo que se alcanzó el 1 de julio de 2012). Los ingresos irían directamente a los contribuyentes, y todos los residentes de la provincia recibirían un pago único de $ 100 apodado “Dividendo de Acción Climática” – cuando se lanzó por primera vez la política. También hay un “Crédito de Impuestos de Acción Climática” a partir del impuesto sobre el carbono, que se le paga a personas o familias de bajos ingresos, que actualmente reciben $ 115.50 por cada padre y $ 34.50 por niño al año.

El impuesto es ahora muy popular. “Las encuestas han demostrado que el apoyo al impuesto va del 55 al 65 por ciento”, dice Stewart Elgie, director de la Universidad del Instituto de Medio Ambiente de Ottawa. “Y sería difícil encontrar otro impuesto en que la mayoría de las personas digan que les gusta, pero la mayoría de la gente dice que les gusta este impuesto.”

Ciertamente es importante que el impuesto, de por sí, funcionó . Eso queda claro en al menos tres aspectos: reducciones importantes en el consumo de combustible en la provincia, una correspondiente disminución en las emisiones de gases de efecto invernadero, y la falta de un impacto negativo en la economía de Columbia Británica.

Ponerle números al efecto del impuesto es un poco difícil considerando el momento en el que se implementó, el colapso económico del 2008 redujo las emisiones en Canadá y todo el mundo, por otro lado, la provincia obtiene la mayor parte de su electricidad a partir de la energía hidroeléctrica.

El lugar más claro si se quiere ver los efectos del impuesto sería ver las ventas de combustibles de fuerte impacto en emisiones, como el diesel y la gasolina y el efecto está muy claro, una disminución del 15% en sólo 4 años, mucho más que la nación cuando se toma como un todo.

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Ventas de productos refinados de petróleo por habitante

Otro estudio del grupo Prosperidad Sostenible, encuentra un resultado similar : una disminución del 17 por ciento per cápita en consumo de combustible en la provincia.

“El uso de combustible de Columbia Británica ha bajado dramáticamente, y su economía se ha mantenido a la par con el resto de Canadá”, dice Stewart Elgie de la Universidad de Ottawa, coautor del informe Prosperidad Sostenible.

En general, entonces, no es un mal récord para un impuesto que lleva sólo cinco años. “Lo que ha hecho es reducido nuestras emisiones de carbono, reducir nuestro consumo de combustible, y en ese período el PIB y la población ha aumentado”, dice Smith de Clean Energy Canada. “Así que es bastante impresionante.”

No todo el mundo estaría de acuerdo, por supuesto; en el nivel nacional, gobernante Partido Conservador de Canadá se opone firmemente a un impuesto al carbono. En 2008 (cuando una versión nacional del impuesto estaba en estudio), el partido argumentó que sería “hundir Canada en una recesión.”

“Políticamente, nuestro gobierno federal ha tratado de vender la idea del impuesto de carbono como algo tóxico, diciendo que asesina empleos”, añade Spencer Chandra Herbert del Partido Nueva Democracia. “La experiencia de BC ha demostrado que no tiene que ser así, y yo diría, que puede dar lugar a más empleos.”

Los canadienses no son los únicos que podrían beneficiarse copiando las políticas de C.B. – los estadounidenses también lo harían. Estudios académicos sugieren que un impuesto nacional de carbono en los Estados Unidos podría ser al menos tan eficaz como el impuesto de Columbia Británica, tanto en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero como en la reducción de impuestos sobre la renta (o, disminuyendo el déficit).

Tomemos, por ejemplo, un estudio reciente de Resources for the Future, que modela el impacto económico de los diferentes impuestos sobre el carbono. El estudio encontró que un impuesto al carbono muy modesto, de $30 por tonelada (aproximadamente equivalente al impuesto de CB, pero en dólares estadounidenses) daría aproximadamente 226000 millones dólares en ingresos anuales. Si se paga directamente a cada estadounidense, sería equivalente a un descuento de $876 por año; pero, por supuesto, esta gran suma de dinero podría ser utilizada para una variedad de propósitos, incluyendo para reducir fuertemente el déficit federal.

Mientras tanto, Resources for the Future, encontró que las reducciones de emisiones en los EE.UU. para el año 2025 serían del orden de 15%, y los costos económicos serían pequeños: los efectos sobre el PIB van desde ligeramente positivos a ligeramente negativos según el escenario utilizado.

La conclusión, entonces, es que la experiencia de CB es en realidad un signo de exclamación al final de una larga lista de razones a favor de un impuesto al carbono. Tal vez el principal, al final, es que es una opción mucho más simple que un sistema de límites máximos y comercio, y es, según el economista de Harvard, N. Gregory Mankiw, ha dicho , “más eficaz y menos invasivo” que enfoques de tipo regulatorios que gobiernos tienden a poner en práctica.

De hecho, los economistas tienden a apoyar los impuestos al carbono. Cuando el Foro Intergubernamental pidió a un grupo de 51 destacados economistas opinión sobre un impuesto sobre el carbono, si sería “una forma más barata de reducir las emisiones de dióxido de carbono comparadas a políticas tales como requerimientos sobre la economía de combustible promedio ‘para automóviles’,” el acuerdo fue rotundo: el 90 por ciento estaba de acuerdo o muy de acuerdo. El economista de Yale, Christopher Udry, comentó: “No hay nada más claro que esto en términos económicos, provee incentivos para encontrar formas menos costosas para reducir las emisiones.”

“Economía completamente básica!” añadió Robert Hall de Stanford.

Desde 2012, la Columbia Británica no ha aumentado el impuesto sobre el carbono. En cambio, el gobierno accedió a congelar la tasa por cinco años. Y no es de extrañar: CB está ahora muy por delante de la mayoría de sus vecinos, y la mayoría de América del Norte, en la adopción de medidas para reducir el calentamiento global. Muchos observadores políticos creen que el impuesto sobre el carbono de CB todavía necesita más refuerzo. A Smith le gustaría utilizar los ingresos de nuevos aumentos para implementar nuevas reducciones de carbono, en lugar de dar más recortes en impuestos. Otra pregunta es si cualquier otra provincia o estado de Estados Unidos, al ver el éxito CB, se meterá en esas aguas.

Mientras tanto, CB puede presumir ser la joya de la corona en lo que es política climática en América del Norte. “Columbia Británica ahora tiene el uso de combustible más bajo de Canadá, las tasas de impuestos más bajas de Canadá, y una economía bastante saludable”, dice Stewart Elgie de la Universidad de Ottawa. “Funciona”.

Fuente: Por Chris Mooney – http://www.theatlanticcities.com/jobs-and-economy/2014/03/how-british-columbia-enacted-most-effective-carbon-tax-north-america/8732/

Estudio de Resources For The Future

Estudio de Sustainable Prosperity

Referencia: http://es.wikipedia.org/wiki/Impuesto_sobre_el_carbono